“Todo se ha perdido”: el río Sucio arrasó con el sustento de cientos de familias de Muisne en Ecuador
La crecida del río Sucio inundó diez recintos de San Gregorio, en Muisne, y dejó cientos de familias damnificadas, cultivos destruidos, viviendas dañadas y animales muertos. Los habitantes ahora enfrentan pérdidas económicas y el temor de que nuevas lluvias vuelvan a aislar sus comunidades.

Funcionarios de la Alcaldía evalúan los daños de la inundación ocurrida el 22 de septiembre de 2026 y prestan ayuda a familias afectadas.
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PRIMICIAS
Autor:
Redacción Primicias
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La inundación golpeó a diez recintos de San Gregorio, en Muisne, provincia costera de Esmeraldas. El agua dañó viviendas, mató animales y arrasó cultivos de cacao y plátano.
El agua subió casi 80 centímetros
“Todo se ha perdido”. Jennifer Viveros mira hacia los terrenos donde hasta hace pocos días las familias de Las Delicias esperaban recoger cacao, plátano y otros productos para sostener sus hogares. Ahora, buena parte de esas tierras quedó cubierta por el agua. En este recinto de la parroquia San Gregorio, cantón Muisne, el miedo llegó de madrugada y durante seis horas no dio tregua.
“Estuvimos muy asustados”, cuenta Viveros, presidenta de la comunidad de Las Delicias. El río Sucio se salió de su cauce después de una intensa jornada de lluvias y el agua comenzó a avanzar por caminos, patios y viviendas. En algunos sectores alcanzó más de 80 centímetros de altura.
La escena, horas después de que el caudal empezara a bajar, seguía mostrando la dimensión del golpe: terrenos convertidos en lodazales, caminos cubiertos de agua y cultivos afectados. El paisaje agrícola de esta zona de Esmeraldas quedó marcado por una inundación que golpeó directamente el sustento de cientos de familias.
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800 hectáreas de cultivos afectadas
Las primeras evaluaciones hablan de unas 800 hectáreas de cultivos afectadas en diez recintos de la parroquia San Gregorio: San Salvador, San José, Mono Bravo, Mono Manso, La Magdalena, Canalón, San Jacinto, El Pailón, Las Delicias y San Pablo.
El cacao está entre los cultivos más golpeados. Para los agricultores, cada hectárea representa meses de cuidado, inversión y trabajo. La inundación llegó justo cuando muchas familias tenían puesta la expectativa en sus cosechas para obtener ingresos y comprar alimentos y otros productos para sus hogares.
En Las Delicias viven 116 familias, según Viveros. Todas dependen en buena medida de la agricultura.
“Más que todo, nos dedicamos al cacao y al verde. Todo eso se ha perdido”, relata. La mujer explica que muchos agricultores esperaban aprovechar la cosecha para conseguir dinero y cubrir las necesidades de sus familias. “Lamentablemente, pues todo eso se ha perdido”.
La emergencia alcanzó a unas 600 familias, alrededor de 2.400 personas, en las comunidades afectadas. También hay unas 350 viviendas con daños y aproximadamente 30 familias tuvieron que salir de sus casas para ponerse a salvo en viviendas de familiares y vecinos.

El agua no solo destruyó viviendas
Pero el agua no solo dejó daños materiales. También alteró la tranquilidad de comunidades acostumbradas a convivir con ríos, esteros y lluvias, pero que esta vez observaron cómo el nivel del agua avanzaba rápidamente.
A los cultivos y viviendas se sumaron pérdidas de animales de corral, entre ellos gallinas. En una zona donde la economía familiar depende de pequeñas producciones agrícolas y pecuarias, cada animal muerto y cada cultivo perdido representa menos ingresos y más incertidumbre.
“Estamos ya preocupados porque meses atrás tuvimos un percance de este tipo de inundaciones, donde la producción se ha visto bastante afectada”, relató otro morador durante la emergencia.
La preocupación ahora mira hacia el cielo. Los habitantes saben que la temporada de lluvias todavía puede traer nuevos episodios y temen que una crecida similar vuelva a aislarlos.
Viveros reconoce que el temor aumentó al conocer los pronósticos sobre un posible fenómeno de El Niño hacia el último trimestre del año. “Estamos todavía consternados, porque no sabemos qué vaya a pasar en nuestras comunidades, en nuestro río, con toda la gente de nuestro territorio”, dice.
El recuerdo de anteriores inundaciones sigue presente. Por eso, los habitantes no solo esperan ayuda para recuperarse de las pérdidas actuales. También piden obras que reduzcan el riesgo, como limpieza y desazolve de los ríos, mantenimiento de caminos, puentes, alcantarillas y drenajes.
Comunidades aisladas y ayuda que avanza por tierra
El descenso del agua permitió comenzar las labores de asistencia, pero no significa que la emergencia haya terminado. En sectores como El Salvador, unas 80 familias permanecen con dificultades de acceso debido al estado de los caminos y al caudal de los ríos.
Las autoridades analizaban hasta este viernes incluso el uso de un helicóptero para trasladar alimentos y asistencia humanitaria si el ingreso por tierra continúa siendo imposible.
El Municipio de Muisne coordina la entrega de alimentos, kits de aseo y artículos para dormir, además de brigadas médicas preventivas y acciones para controlar vectores. El COE Cantonal permanece en sesión permanente y mantiene activadas sus mesas de trabajo.
La alcaldesa de Muisne, Yuri Colorado, reconoció la magnitud del golpe. “Se han perdido algunas viviendas, cultivos, medios de vida. Nosotros estamos en primera línea trabajando para poder apoyar a nuestra gente”, señaló.
Mientras la ayuda llega de manera progresiva, en las comunidades rurales queda la tarea más difícil: limpiar, reparar y volver a sembrar.
Para quienes viven del cacao, sin embargo, recuperar la tierra no significa recuperar de inmediato el sustento. Una plantación perdida no vuelve a producir de un día para otro. “Detrás de cada hectárea inundada hay árboles, cosechas y años de trabajo”, asegura Migue Castillo, agricultor de la zona.
En Las Delicias, las 116 familias intentan calcular cuánto perdieron mientras esperan que el terreno vuelva a secarse. San Gregorio conoce el riesgo. Está rodeado por cuatro ríos que pueden crecer rápidamente después de varias horas de lluvia. Esta vez, el Sucio volvió a recordarles esa amenaza.
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