Dos emprendedores cuentan sus historias de fracasos y cómo se reinventaron para tener ahora negocios exitosos
Estas son las historias y aprendizajes de dos emprendedores que, luego de fracasar, decidieron reinventarse y volver a emprender.

Elaboración de platos de comida en la cocina industrial de la empresa de catering Trofigourmet, 25 de marzo de 2025.
- Foto
Cortesía Trofigourmet
Autor:
Actualizada:
Compartir:
Emprender implica muchas veces fracasar y aprender de los errores, reinventarse, intentarlo una y otra vez, hasta finalmente hallar el negocio adecuado.
Marco Sánchez y Andreína González, dos emprendedores, han atravesado cada uno a su manera por estos procesos de reinvención, que les han dejado distintos aprendizajes y lecciones que ahora aplican en sus actuales emprendimientos.
Estas son sus historias de reinvención y las lecciones que comparten con otros emprendedores:
Del sabor mexicano a un catering rentable
Marco Sánchez, ingeniero en Administración Hotelera y Gastronómica, tuvo su primer emprendimiento a sus 24 años, aún siendo estudiante. Era un restaurante de comida mexicana, ubicado en el centro norte de Quito, cerca de la Universidad UTE.
El emprendimiento, que abrió en 2012, solo duró un año, pues los ingresos por ventas no eran suficiente para cubrir el arriendo del local, los servicios y otros gastos. "En ese momento también trabajaba como mesero en un restaurante y el plan era quedarme solo con el emprendimiento, pero terminé trabajando para pagar los gastos del local", recuerda Sánchez.
Una de las razones por las que el negocio no lograba crecer era que su público principal eran los estudiantes de la UTE, pero cuando estos salían de vacaciones, las ventas caían. Y su ubicación, en una calle transversal, le daba poca visibilidad para atraer otro tipo de clientes, comenta el emprendedor.
"No se trata solo de cocinar rico", reflexiona Sánchez sobre todos los errores que cometió con su primer emprendimiento, por ejemplo, no tener un control adecuado sobre el inventario, eso hacía que comprara de más o se quedara corto y terminara comprando en la tienda más cercana, a precios elevados.
También reconoce que debido a su falta de conocimiento en marketing digital, no aprovechó el potencial de las redes sociales para impulsar su negocio, solo hizo publicidad tradicional en radio y con la entrega de volantes, pero no tuvo los resultados que esperaba.
Luego de cerrar el negocio, Sánchez trabajó por algún tiempo en el área de logística de una empresa de catering, que le dio la experiencia para incursionar en ese segmento con un nuevo emprendimiento.
En 2020, poco antes de que comenzara la emergencia por la pandemia de Covid-19 en Ecuador, fundó Trofigourmet, una empresa de catering en Cayambe, que ofrece su servicio de alimentación a fincas florícolas de la zona. Al comienzo eran solo él y otra persona, que preparaban las tres comidas diarias para los 60 trabajadores de una finca.
Hoy son un equipo de 45 personas, con Sánchez a la cabeza, que dan el servicio a ocho fincas en Cayambe, que en conjunto suman cerca de 2.000 trabajadores. Para impulsar el crecimiento del negocio, se apoyó con créditos en entidades financieras.
En 2021, paralelo al negocio de catering, Sánchez abrió un restaurante de comida costeña, Stereo Bolón, en el Valle de Los Chillos, del que ya tiene una sucursal en el norte de Quito y otra en Ibarra. Este emprendimiento lo abrió junto a su esposa y su hermana.

Sobre este negocio, dice que ha sido clave el manejo de los tiempos en el servicio y ofrecer una atención personalizada. Además, contar con los equipos adecuados.
Su experiencia de emprendedor le ha dejado varias lecciones, como:
- Aceptar las críticas y también ser autocrítico.
- No resistirse al cambio, en especial en temas digitales. En su actual restaurante, Tik Tok es su principal canal de comunicación y promoción.
- Capacitarse en temas financieros y de marketing es fundamental, además de temas vinculados directamente con el emprendimiento, en su caso, hizo un curso en cocina nacional avanzada.
- Rodearse de mentores y gente valiosa que pueda aportar al negocio. En su negocio de catering, Sánchez se apoyó de chefs que ahora están a cargo de cada área de la empresa de catering: cocina fría, cocina caliente, ensaladas, entre otras.
- Apoyarse en contadores para el manejo de las finanzas del negocio o en empresas especializadas, según el tamaño del emprendimiento.
La pasión por el orden se transformó en un negocio
A finales de 2020, durante la época de la pandemia, Andreína González, junto a una socia, decidieron formar parte de una franquicia de productos biodegradables de limpieza para el hogar e higiene personal, denominada Higiéneco. El negocio de ellas estaba ubicado en el sector de Nayón, en Quito.
"Eran productos de buena calidad, a bajo costo; el atractivo era que el cliente llevaba su propio envase para recargar el producto y se cobraba de acuerdo al peso de la cantidad que llevara", explica González.
Luego de año y medio, decidieron cerrar el local debido a la fuerte competencia, puesto que en el mismo sector comenzó a pararse un camión que también ofrecía la recarga de productos de limpieza, pero a menores costos. La razón, explica González, es que era una negocio informal que no incluía el impuesto al valor agregado (IVA) en el precio del producto.
Por otro lado, al tratarse de un negocio que formaba parte de una franquicia, no tenían la libertad de tomar ciertas decisiones que hubiesen ayudado en el crecimiento del negocio. Por ejemplo, no les permitían hacer publicidad en redes ni tampoco campaña de promoción en el local.
"El aprendizaje que me quedó de esa experiencia es que quería emprender por mi propia cuenta, en algo que yo misma creara y donde yo fuera la jefa", dice González, quien deseaba emprender en algo que no solo le diera ingresos sino que también le gustara.
Aunque es comunicadora social y años atrás trabajó para agencias de publicidad, desde siempre le atrajo la organización de espacios en casas. "Desde pequeña, siempre fui bastante organizada y siempre que iba a casa de alguien le pedía permiso para organizar ciertas cosas o le daba tips de cómo podían organizar un área", recuerda.
De allí que comenzó a tomarse en serio la idea de emprender en un negocio que ofreciera el servicio de organizar espacios y que además enseñara a las personas cómo mantener ordenados sus espacios. "Lo primero que hice fue evaluar el mercado; cómo estaba la competencia en este servicio, y cómo podía diferenciarme", comenta.
Además, buscó prepararse para ofrecer un servicio profesional. Se certificó vía online en 'Interior Planner' u organizadora de espacios con una empresa estadounidense, con la que actualmente está realizando una segunda certificación, pero a un nivel más avanzado. También realizó el curso 'El negocio del Orden' en una academia estadounidense.
Una vez que contó con el conocimiento adecuado, González arrancó con su emprendimiento Ama tu Orden. Sus primeros clientes fueron familiares, amigos y conocidos, para ver la receptividad y opiniones sobre el servicio.

Luego comenzó a ofrecer el servicio a través de redes sociales para llegar a más personas. El negocio ya lleva dos años en el mercado y ha ofrecido sus servicios a clientes en tres países: Ecuador, Colombia y Venezuela.
"Lo más gratificantes es que todos los clientes que he tenido me han vuelto a buscar; por ejemplo, me contratan para organizar un vestidor, pero luego me contratan para organizar la cocina o la oficina. Eso me demuestra que el cliente queda contento y además ha ayudado en la rentabilidad del negocio", dice.
Por otro lado, comenta, siempre ha buscado transmitirle a los clientes su sistema de orden, puesto que el objetivo es que sea un orden funcional y perdurable en el tiempo.
La emprendedora destaca como puntos diferenciadores de esta segunda experiencia que, en primer lugar, es algo que le apasiona y puede enseñar a otros, lo cual lo hace más gratificante. Por otro lado, al ser un negocio completamente propio, tiene libertad en la toma de decisiones, eso le ha permitido, por ejemplo, impulsar su marca en redes sociales.
Además, las capacitaciones que ha hecho le han dado los conocimientos y herramientas necesarias para ofrecer un servicio de calidad. "No solo es un gusto, cuento con la preparación para esto", añade. Los precios del servicio varían según a la necesidad de cada cliente y el tamaño del espacio que se va a organizar.
Al no requerir de un local, puesto que su servicio lo ofrece a domicilio, sus costos también han bajado, con relación a su primer emprendimiento.
"Lo que más me satisface de lo que hago es ver la cara de felicidad de mis clientes y ver cómo cambia su estilo de vida con una mejor organización de sus espacios", dice la emprendedora.
Compartir: